3/10/15

Saturday Night Wine: Arteso Reserva 2010

Aprovecho una visita relámpago a Girona con motivo de intentar pasar la revisión anual de mi anciano automóvil para cargar con algunas viandas de esas que escasean por tierras galas. Y es en esas que, junto a conservas de ventresca, chorizo picantón de Logroño, lentejas leonesas y, origen obliga, horchata de chufa, cargo con algún caldo del país para hacerlo descubrir allende los Pirineos. 

Arteso Reserva 2010 llega desde la D.O.Ca.Rioja y está en su momento óptimo de consumo, así que ni se les ocurra darle un añito más en su bodega porque comenzará su declive (el del vino, creo que quiero decir). De color cereza y capa media, predomina la grosella negra (también conocida como cassis o, quién lo iba a decir, como zarzaparrilla negra) y especias (clavo). En boca el ataque es correcto, con una aceptable acidez. Sigue presente la ya mencionada zarzaparrilla (hermosa palabra; ¿no había algún personaje del TBO que la tomara como refresco y que no consigo ubicar?) acompañada de caramelo. Tras bastantes minutos en copa, surgen las suaves notas a regaliz que tanta gente exige en vinos de la variedad Tempranillo. En este caldo la acompaña la muy riojana Graciano. 
  
Acompañó a la perfección a un excelente pollo a l'ast con patatas a la panadera  e incluso al postre (¡oh sorpresa!) directamente llegado desde Lisboa: los untuosos pastéis de nata de Belem. Así que para todos aquellos que preguntan sobre vinos con una excelente relación calidad/precio, la botella de Arteso Reserva 2010 les va a impactar de manera muy positiva. Y para todos aquellos aún más curiosos, sí: mi anciano automóvil pasó la ITV sin ningún problema.



27/9/15

El Relato del 27: Corona de flores

El impacto de 120 kilos de carne humana embutidos en Dior silenciaron un grito. Tras una espera envuelta en denso polvo, cuatro ojos atinaron a ver, desde la séptima planta de aquel edificio en construcción, los restos de Roberto Mori. Había caído con el rostro hacia arriba, como buscando una respuesta en la lejana silueta que aquellos dos hombres dibujaban.

-Ha sido excesivo, Mario. Con el disparo en la rodilla habría bastado.

-Lo siento, Señor. Pero pensé que ese cabrón iba a sacar la pistola. No sería la primera vez que...

-¿No te caía bien, verdad, Mario?

Bajó la mirada, temiendo que el viejo notara suspicacia en sus ojos.

-Apenas le conocía, Señor. Además, recuerde lo que dicen, si hay herida de bala, que pare el corazón.

-Cuanto daño nos ha hecho el cine a todos, Mario.

Durante unos largos minutos, ninguno de los dos dijo nada. Se limitaron a mirar hacia el ruinoso pueblo. Los adultos hablaban del cielo y de fútbol, y los niños daban patadas al balón. La vida allí transcurría tranquila, excepto en época de vendimia. Entonces, los carros circulaban tirados por mulas que, hastiadas, empleaban su rabo a modo de matamoscas contra los  innumerables tábanos que cada verano invadían la región. Durante el período que transcurría entre el primer y el último racimo, la fuente de la plaza principal arrojaba vino por uno de sus cuatro grifos. Era un vino descolorido, ácido y de poca calidad, pero poco importaba si suavizaba el duro período de vendimia. No, ningún aldeano haría preguntas. El nuevo casino no molestaría a nadie, la capital quedaba lejos y los poderes locales habían demostrado ya su lealtad. Sólo Roberto había sucumbido a la avaricia.

-Jodidos políticos ambiciosos. En fin, Mario, hecho está. A ti te toca recoger el paquetito de ahí abajo. Por favor, la próxima vez, intenta contar hasta diez antes de tocar hierro. Ahora tendremos que repetir todos los trámites con el nuevo concejal. Que no se repita.

-Por supuesto, Señor. No se repetirá.

-Seamos prácticos. Llama a Andrea, el informático. Que borre todos los documentos que nos relacionen con Mori. En la última inspección de los europeos, casi nos pescan. Así que déjale claro que nada de darle al botón de eliminar ni de papeleras de reciclaje. Limpieza a fondo del disco duro, archivos, fotos, cuentas...que no quede nada.

-Piero, Señor. Se llama Piero.

-Lo que sea. Oye, sólo déjale claro, no nos dejes sin informático. Este parece de los buenos, de momento ha sido discreto...y a ti te noto algo nervioso últimamente. Así que no te emociones.

-No se inquiete, Señor. Últimamente no acabo de dormir bien.

-No importa. Volviendo a Mori, ¿sabes donde vivía?

Esta vez más que recelo sintió un miedo frío. ¿Le estaba tanteando?

-Claro, Señor. Tengo los datos de todos los trabajadores de la empresa, asociados y autónomos- dijo sonriendo nerviosamente, buscando algún gesto de complicidad donde agarrarse.

-Pues entonces, los envíos anónimos habituales. Corona de flores y anillo para la viuda. Diamantes, nada de bisutería. Trabajaba para nosotros y no somos ratas napolitanas. ¿Podrás hacerlo sin que corra sangre?

-Por supuesto, Señor. Los trámites habituales cuando alguien causa baja en la empresa- dijo con voz firme. -¿Enviarle?- se dijo Mario a sí mismo- Si el viejo piensa que esto ha sido un impulso, es que está perdiendo facultades. Esta noche, yo mismo le pondré el anillo a la viuda mientras le quito la falda en la cama del difunto.

El anciano, finalmente, forzó una sonrió. Después de todo, gracias a Mario disfrutaría de una Anita totalmente libre a partir de ese día.


26/9/15

Saturday Night Wine: Le Haut-Médoc de Maucaillou 2010

Durante el mes de septiembre la gran mayoría de centros comerciales franceses se lanzan a la batalla de las "foires aux vins". Allí se exponen montañas de cajas, tanto de cartón como de madera donde reposan botellas también ofrecidas sueltas, emparejadas, en, cómo no, "ménage à trois" (discúlpenme el estereotipo...) o en cualquier otro tipo de promoción promociones. 

Este acontecimiento podría deberse a un ataque exacerbado de trabajo por pura empatía y solidaridad hacia viticultores y bodegueros, que en estos días sudan camisetas, tintan manos y respiran levaduras, taninos y trazas casi etéreas de cutina. Podría asimismo ser la esperada oportunidad de vaciar las existencias almacenadas durante muchos meses (véase años) y dar oxígeno, siempre tan protagonista en el mundo del vino, a las arcas en sentido espacial y monetario. En cualquier caso, es una buena oportunidad para tomar el pulso a vinos de otras regiones y asimismo beneficiarse de un excelente (no siempre, pero sí en muchos casos) ratio calidad/precio.

Y es aquí donde descubro este vino elaborado a partir de uvas Cabernet Sauvignon, acompañadasd por racimos de Merlot y de Petit Verdot. Se viste carmesí con capa alta, vino muy serio sin perder finura. Acerco la nariz a la copa y me teletransporto a Tafalla; toffee de café puro e intenso, torrefactos, grosella muy madura. En boca ataca con una más que correcta acidez, siendo estructurado y largo en boca. Un vino muy aconsejable con unas buenas chuletillas a las brasas de sarmiento. Acierto sería también casarlo con una mousse de chocolate.


22/9/15

Moscatel

La iglesia de Santa Úrsula se esconde discreta a la sombra de las Torres de Quart que, hoy en día, rebosan cierta vanidad. Enfilo hacia la Plaza de la Virgen, escoltado por restaurantes de diseño que se codean con locales de comida rápida; liquidaciones y traspasos en flúor, alguna tienda esotérica, bolardos que descomponen coches despistados y sonrisas orientales que regentan kioscos. Entro y elijo cinco postales en sepia, terminarán en Auckland, Lima, Spalding e Isabel. Alcanzo las ocho acequias, me adentro por una callejuela peatonal y pido un moscatel entre cortinones rubíes, querubines y naranjas. El catavinos, jerezano y frío, condensa la atmósfera y la tenue luz, tras doble filtrado, cae áurea sobre el mármol. Mis labios, rocío de miel y flor blanca.

19/9/15

Saturday Night Wine: Castel Firmian, Moscato Giallo 2014

¿Motivo? Celebrar que el reciente congreso "In Vino Analytica Scientia 2015" había resultado muy fructífero en diferentes aspectos. Así que desde Turín llegó una botella de este sorprendente vino elaborado con la uva Moscato Giallo, acompañada de dos hermanas (en su interior, Gewürztraminer y Lagrein), asimismo apetecibles pero no tan espléndidas. 

Apenas reparamos en su color pajizo debido a lo explosivo de sus aromas ya al caer en copa: intensos y tropicales, se acompañan de notas de miel mucho más sutiles. En boca se muestra muy sedoso, largo recorrido y con un flavor que decide acampar en nuestras papilas durante un tiempo más que considerable. 

Podría acompañar sin pestañear la carne de cerdo al horno servida con ciruelas, pasas y nueces, aunque también haría los honores con algún buen queso, siendo preferible para mi gusto que éste sea de tipo suave: el murciano al vino o el valenciano de servilleta fresco.

Una auténtica joya, de esas que intuyo pueden variar (y mucho) entre una añada y otra.


17/9/15

Tintorera

Sonreía con autosuficiencia, escribiendo sin apenas apoyar la pluma en los folios con sello universitario estampado. Los antocianos son responsables del color en la uva tinta. Qué cándido sonaba ahora: "El viernes, examen sorpresa. Entrará hasta el embotellado". ¡El muy borde! ¡Si sabe que tenemos cena el jueves! –pensaron todos al unísono. Estos pigmentos se encuentran en el hollejo de la baya, excepto en variedades tintoreras en las que también se localizan en la pulpa. Cuando en el ejercicio de reconocimiento vio la carne teñida de Garnacha tintorera, no pudo reprimir una carcajada. Color profundamente violáceo, potencia frutal y marcada acidez. Siendo una niña siempre se preguntó qué abriría la llave que, bajo la enciclopedia, su ilustre padre escondía.

15/9/15

Tardana

Cuentan que, en una aldea donde ya débil latía el Mediterráneo, él y ella ansiaban un retoño que no llegaba. El viento llevó un sabio de piel transparente y ambarina túnica. –Llegará cuando encuentres tu reflejo en el lejano lago de Tokkäjarvi– díjoles. Él partió al amanecer. Ella, transcurridas cuatro lunas, comenzó a ser pretendida por un siniestro dignatario. Sólo aceptaría la alianza si él no llegaba antes de que la última baya fuera vendimiada. Cada noche, ella envolvía un mismo racimo entre sus manos, heladas por la ausencia de él. Con todos los campos vacíos de fruta, aquella uva se mantuvo ácida hasta que él regresó con piel transparente y ambarina túnica. Nueve meses después, nació una niña de nombre Tardana.