18/5/21

Serbal Malbec 2019, Bodega Atamisque, Tupungato-Valle de Uco, Mendoza, Argentina.

De atractivo rubí intenso, regala aromas de fruta negra, especiado y un toque mentolado. En boca presenta una correcta acidez y toques un tanino discreto, con notas de fruta roja, de pimienta y un agradable punto herbáceo. Puede acompañar bien unas croquetas de morcilla o unas lentejas con chorizo y jamón. 


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14/5/20

Tanto que aprender de Spielberg.

Casi podría recitar cada texto de Robert Shaw, Roy Schreider o Richard Dreyfuss en una de mis, como para tantos otros, películas favoritas. Todas las escenas me provocan una reacción, sin necesidad de que el animalito asome la aleta: risa, ternura, tensión, indignación, solidaridad...Tampoco voy a descubrir aquí la pólvora: ya está casi todo dicho de la película en sí misma. Así que no hay mucho más que añadir sobre la genialidad de "Jaws", traducida como "Tiburón" en España para los despistados que, dado el tiempo que se toma Steven Spielberg en hacer aparecer a la criatura (bendita espera), aún dudan sobre la naturaleza de las mandíbulas en cuestión. Sí que es interesante, por otro lado, explorar la continua influencia que este clásico sigue teniendo sobre películas o series de actualidad. Reconozco todavía imitaciones de la imitación que aquel niño ejecutaba mientras miraba a su preocupado padre, hasta que las miradas se encontraban: simetrías que, en lento movimiento, iban conformando sus dedos, como en un espejo, con tan solo algunos segundos de diferencia.

Si inquietante me sigue pareciendo la sensación al adentrarme en el mar hasta no conseguir hacer pie, más me lo parece el paralelismo que me ha venido estos días a la cabeza entre esta ficción y la realidad falsamente ficticia que estamos viviendo: casi etérea desde la mayoría de los balcones, terrible y sólida desde los hospitales. Y es que no he podido dejar de acordarme del nerviosismo del alcalde Vaughan ante la perspectiva de cerrar las playas de Amity aquel verano de 1975, no vaya a ser que los turistas...como que no; del biólogo marino Hooper indicando que aquel primer tiburón tigre capturado, pese a la alegría del personal...como que tampoco; y del pobre jefe Brody sudando la gota gorda cuando calienta el sol, aquí en la playa, hasta que la bofetada de una enlutada madre lo deja congelado, así que lo de hacer como si nada...como que menos.

Y ahí que se embarcan científico, autoridad competente (la incompetente seguía en el ayuntamiento, encerrada en su despacho) y patrón del Orca a dar caza al bichito, sin muchos medios ("necesitará otro barco más grande"), sin total conocimiento del mismo, pero con un valor que se aproxima (solo se aproxima...) al de los sanitarios que, volvamos a la realidad, están dándolo todo y más desde hace semanas. No recuerdo muy bien, tendré que verla de nuevo, si las playas se acaban cerrando antes de la partida del Orca o no. Lo que sí que recuerdo es esa masa de gente chapoteando como si nada, y la sensación de que esos tres que partieron les salvaron el culo al codicioso Vaughan y las piernas a tanto inconsciente, o desinformado, bañista.

Hay quien cuenta que, a algunos de esos que antaño se fotografiaban sonrientes con el alcalde, se les ha visto muy a lo lejos, con paso ligero, silbando una célebre melodía marinera. Ya me marcho de aquí, linda dama española, adiós que me voy, oh preciosa mujer...

Cubierta de la película "Jaws", por Roger Kastel.


28/4/20

Míster Robinson

Los lunes tenían un algo agridulce en mi adolescencia. Sin ser tan oscuros como las últimas horas del domingo,  a mediodía me esperaba con puntualidad británica un plato de lentejas que, por aquel entonces, se eternizaban en mi plato mientras mi tímida cuchara las iba mareando de poquito a poco (quién me iba a decir a mí que años más tarde se me iluminan los ojos cada vez que vuelvo a comer el susodicho plato materno). Aquello componía el lado agrio, aunque solo sea por los chorros de vinagre con los que, bautizando la legumbre, intentaba asesinar por ahogamiento su sabor.

El lado dulce venía a la hora de la cena, con menor pero más celebrada puntualidad. Tortilla de patata y salchichas de estilo frankfurt en el plato (nutricionistas caídos en 3, 2, 1...), sillón, y el único programa que se permitía el lujo de desbancar el telediario nuestro, pero sobre todo de mi padre, de cada día. "El día después" nos iluminaba los ojos, nos permitía, en cuestión de unos cuantos minutos, visualizar las mejores jugadas del largo (y tan breve) fin de semana balompédico.

A la cita acudían Nacho Lewin, el Lobo Carrasco y Michael Robinson. El inglés, que siendo jugador seleccionaba de verde y subía calzas siempre coloradas, red o rojillas, encandilaba a grandes y mayores. Nos llevaba al viejo Atocha para enseñarnos estrategia, hasta que la tecnología mató la magia y las pantallas digitales se colaron en las nuestras. Comentaba las jugadas en su idioma, que siempre comprendimos y acabó siendo el de todo futbolero que se preciaba se serlo.Uno de los momentos cumbre, más incluso que el de aquellos goles a cámara lenta de Laudrup o Djalminha, era cuando llegaba la sección de "Coros y Danzas". Sobre todo al principio. Aquel niño que riendo flotaba mágicamente sobre aficionados béticos, gradas arriba ("que suban al niño, oooó..."), gradas abajo ("qué bajen al niño, ooooó..."), y que hoy hubiera acabado casi con toda seguridad en algo penal, era arte. Y si encima lo comentaba Robinson con su acento perpetuo, arte puro.

Hoy nos ha dejado Michael Robinson, que nos dio tantos y tan buenos momentos. Desde este lado de la pantalla, parecía muy buena gente. Y, por lo que nos cuentan quienes lo conocieron, en Anfield, en el Sadar, en la 1, en el plus, en mediaset..., lo era. You'll never walk alone.

Foto aparecida en El País (edición digital), el 28 de Abril de 2020.

9/4/20

Bálsamo para una crisis (VI): pequeña historia hacia un parque.

El cansancio se refleja en los ojos de la gente. Sus aplausos simulan que rompen la hora, las ocho, y ejercen de válvula social. Funciona. La tensión decrece. Se deshinchan los párpados y se dedican sonrisas bien ruidosas al vecino. Llegan. Una niña hace resonar un trombón en el balcón de abajo. Alguna nota se rebela, como buscando fugarse de la cárcel pentagrámica. Nadie osa perseguirla, mañana volverá. Los perros, confinados en un reducido aparte del parque, se agitan. Se desafían, casi con tristeza. Andan más nerviosos de lo habitual: la ausencia de carreras también les hace mella. Palomas y cuervos, en cambio, parecen disfrutar de su reinado. Gobiernan árboles, yerbas y fuentes. Rosales y muros. Caminos sin canes. Solo algún gato extraviado se pierde entre sus propiedades. La niña del trombón le llama, pero el gato busca los restos del inexistente almuerzo escolar. Hoy no, ni ayer...pero mañana volverá.

2/4/20

Bálsamos para una crisis (V): Vieilles Vignes 2018 Domaine Sauveroy, Coteaux du Layon...miel y canela...

Que los chamanes más ancianos tiñan sus plumas color rojo sangre con el negro de la pólvora, para que ardan bien lejos, bien largo, bien enterradas. Que invoquen espíritus de lluvia de miel y canela para que alma y tierra puedan de nuevo agarrarse muñeca con muñeca, y nadie se evapore de esta antaño fértil vaguada. 

Vino dulce y, sin embargo, nada empalagoso gracias a su acidez. Presenta un color dorado, y ya al ojo se intuye su densidad.

En nariz tiene notas de fruta de hueso madura: melocotón en almíbar y también florales. En boca tiene un ataque ácido muy interesante, que equilibra a la perfección el contenido en azúcares. Recuerdos a miel y dulce de membrillo. Largo.

Muy recomendable con un buen queso de Cabrales: lucha de titanes.

Un vino exquisito que, por su precio, compite y adelanta a muchos de sus primos de Sauternes.


23/3/20

Utilidades de una crisis (IV). Predicador 2017, de la Bodega Contador... por un puñado de.

Descubro unos días antes de descorchar esta botella que lo que era Rioja Baja ya no es tal, sino que ahora es Rioja Oriental (desde 2018). Cosas del marketing, imagino, y del nunca te acostarás...

Elaborado con tres variedades de uva, predomina la Tempranillo (96%) frente a la Graciano y Mazuelo (con un 2% cada una de ellas). Durmió diecisiete meses en barricas, todas ellas francesas.

Morado oscuro, casi zaino que diría alguno, de capa muy, muy profunda. En nariz es muy intenso, complejo, dispara notas de tabaco, fruta negra madura (cassis) y sotobosque.

Con una buena acidez al entrar en boca, posee mucho cuerpo pero bien equilibrado, y muestra un tanino poderoso en proceso de pulido (podría esperar un par de años en botella antes de alcanzar su momento óptimo). Aparece un muy ligero gusto ahumado y de pimienta negra, junto los de regaliz negro (aquellas espirales de la infancia...).

Un vino muy serio que se alzó como favorito (de entre cuatro muy variados riojas) para la mitad de los amigos que nos juntamos a catarlo, pero que se tornó excesivo para la otra mitad.

Yo lo acompañaría con un buen entrecot de esos gordotes y poco hecho, he dicho. Tampoco lo descartaría yo para tomar junto a una buena mousse de chocolate negro.


22/3/20

Utilidades de una crisis (III). Vino 2: Antonin Rodet-Domaine de la Bressande 2017.

Viene este vino de Mercurey, pero aparece etiquetado como Appellation d´Origine Controlée Rully, de apenas 340 hectáreas de extensión y con mayoría de blancos. Resumiendo: puritito Borgoña.

Elaborado 100% Chardonnay, presenta un amarillo pálido a los ojos con reflejos dorados muy brillantes. 

En nariz surge la fruta, con toques de albaricoque poco maduro envuelto en ligeros aromas a pastelería (brioche) procedentes de su paso por barrica. 

De cierta mineralidad, con buena acidez, en boca los aromas terciarios se apoderan de la copa, potenciándose la sensación golosa con cierta sucrosidad al final de la boca. Aparece medio-largo, fruto de la parcial estructura que le aporta la madera. Armonioso.